Sin pensarlo nunca
Mi amiga Carla dijo: -, "Hoy viernes iremos a bailar a un lugar diferente. Vamos a un boliche de onda"-.
Vanesa y yo dijimos - "Vamos"-.
Al bajar del taxi, nos sorprendió ver entrar a la disco chicos abrazados, chicas de las manos.
Carla nos miro y dijo: - "¡sorpresa!"-.
Vanesa la miro y riendo le contesto: - "¿Cuál sorpresa? ¡Será quilombo!. ¿Yo con vos, pero a Lucia con quien la emparejamos?-
Yo solo las miraba, me sonreía... Ya sabía que algo entre ambas pasaba. Se miraban diferente, siempre estaban tan cerca. Creo que la forma de decirme que eran pareja, que estaban enamoradas era esa, llevándome a una disco gay.
-"Yo no necesito que me consigan nada, yo puedo solita"-. Y caminé a la entrada.
Sorprendidas por mi reacción corrieron junto a mí. Carla me tomo del brazo.
- "¿Está todo bien?"-. Pregunto. A lo cual respondí. -"Ya lo sabía, vamos a divertirnos"-.
Entramos las tres a la disco. La música alucinante nos puso a bailar a las tres.
Yo miraba de reojo a todo el mundo. Me estaba divirtiendo y aceptando a mis dos amigas de toda la vida como eran, lesbianas.
Las veía besarse y sentirse libres de ser ellas mismas en ese lugar que no quise molestarlas. Así que decidí dar vueltas por aquel mundo que me era tan extraño.
Me sorprendió su mirada, tan fija en mi. Era sexy, Quien la viera en una disco cualquiera no hubiera pensado jamás que era lesbiana. Muy femenina. Muy bella. Rubia, alta, bien formada. Un cuerpo que enloquecería a cualquier hombre. Y estaba allí sentada al lado de la barra charlando con el barman, y no dejaba de mirarme. Me estaba asustando su forma de mirarme. Y yo no tenía reacción. Creo que me sentí sexy como ella.
Pero tímida como era, no tenía reacción de lo que estaba sucediendo. Tenía que huir de sus ojos, volver al lado de mis amigas.
Pero estaba inmóvil, no podía caminar. Algo dentro de mí quería que ella diera el primer paso, que se acercara.
Nunca había tenido fantasías con una mujer, pero en solo unos segundos bajo el firme rayo de sus ojos, fantasee estar con ella. Me sorprendió mi mente y se me estremeció todo el cuerpo.
Los minutos pasaban, la música a mil enloquecía y ella no quitada su mirada de mí. Pensé para mis adentro, "no vendrá", y me dirigí a la pista a bailar con mis amigas.
Cuando estaba a solo unos pasos de Carla y Vanesa. Una mano se poso en mi hombro, y una voz en mi oído me elevo "quieres bailar conmigo, linda". Me di vuelta, y allí estaba ella. Frente a mí, decidida y yo temblando no pude negarme.
Mis amigas se miraban y nos mirábamos no entendía lo que pasaba.
Yo no podía creer que me estremeciera tanto cuando sus manos se posaban en mi cintura. La música fue bajando el ritmo... y en segundo estaba abrazada a su cuerpo. Sentía su respiración en mi oído, me hablaba muy dulcemente. Me estaba calentando como ningún hombre lo había hecho. Y me gustaba la sensación ardiente que ella provocaba en mí.
Casi al final de la noche. Mis amigas se acercaron a nosotras, para decirme que se iban. Brenda, las miro, me miro. Y me hablo al oído "Me gustaría llevarte a desayunar" me sonroje, sabía que eso podría significar llevarme a su departamento y.....
Miro de nuevo a mis amigas, y les hablo - "Quieren ir a desayunar a algún lado chicas"-. Carla y Vanesa se miraron y asintieron ambas. - "Vamos"-.
Salimos las cuatro de la disco. Nos encaminó a su auto. Brenda manejaba y de vez en cuando posaba su mano sobre mi pierna. Llegando al bar, charlábamos como si nos conociéramos desde hace años. Carla, Vanesa y Brenda conocían sus códigos. Yo casi no hablaba, solo podía mirarla. Y asombrarme de lo que me estaba haciendo sentir.
Desayunamos en un bar de lesbianas, nos reímos, compartimos un momento inimaginable para mí. Pero se acercaba el amanecer. Y yo sentía arder mi cuerpo, quería que ella me besara. No lo había hecho antes, y yo quería que me besara.
Nos llevo a casa. Las chicas se despidieron de ella, quedando en ir a bailar de vuelta ese sábado por la noche.
Cuando mis amigas entraron en el edificio. Ella me miro, se acerco más a mí.
-"¿Las paso a buscar esta noche, no?", Pregunto, "¿Tus amigas dijeron que si, tu que dices?"-. Me sorprendí tomando su mano y diciendo: - "Sí"-.
A lo que ella sonrió y se acerco más y por fin, lo que había deseado se dio. Me beso.
Nos besamos y acariciamos en el auto. Ardía. Pero no hicimos nada más.
Cuando entré al departamento, Carla sentada en el sofá tenía a Vanesa en tu regazo. Ambas se enderezaron y me preguntaron. -"¿Y?"-.
Yo no sabía realmente lo que me estaba pasando, pero sentía una terrible atracción por Brenda. Mi cabeza daba vueltas. No sabía que decirles. Solo, me sonreí y, me dirigí a mi cuarto.
Ya dentro, y en la cama. Todavía ardía, y fantaseaba con Brenda. Vanesa entro, se sentó a mi lado en la cama. - "¿Estás confundida?, ¿Quieres hablar?"-.
-"No, solo quiero dormir"-. Respondí dando media vuelta. Me dormí soñando con las caricias y los besos de Brenda.
Pase todo el día evitando hablar del tema. Solo pensaba en volver a verla. Quería bailar con ella, quería tenerla en mis brazos, quería sentir su cuerpo rozando el mío.
La hora acordada llegaba, mis amigas se cambiaban en su habitación. Yo revolvía mi closet buscando algo sexy, quería que ella se volviera loca por mí.
El timbre sonó. Carla la atendió por el portero y le dijo que ya bajamos. Vanesa me gritó desde el living. - "Vamos nena, que tu chica te espera"-.
Y allí estaba yo, sentada en la cama, vestida como una "femme fatal". Muriéndome de ganas de besarla. Pero inmóvil y aterrada por lo que estaba sintiendo.
Carla entro en mi habitación, me miró, me tomo de la mano... y me saco diciendo - "Vamos Lucia, solo se vive una vez"-.
Entramos las cuatro a la disco. Cada pareja se puso a bailar.
Las chicas se divertían, se notaba de lejos que se amaban, solo había que mirarla y darse cuenta de lo enamoradas que estaban.
Brenda, seguía siendo tan dulce como la noche anterior. Y yo ardía de deseos. Pero, había tirado a la basura mi timidez al entrar a esa disco otra vez. Y ella lo sabía, me entendía con solo mirarme.
Pasamos la noche bailando, charlando, tomando tragos junto a las chicas.
Carla se llevó a Vanesa a los reservados, Brenda me invito a ir también. Y allí estábamos sentadas en un sofá besándonos, acariciándonos. La deseaba, como nunca había deseado un cuerpo.
Por fin Brenda dio el paso que yo no me atrevía a dar. - "Quiero hacerte mía"-. Dijo. La besé, estaba todo dicho. Yo quería estar con ella.
Pasamos por el sofá donde Vanesa y Carla estaban y les dijimos que nos íbamos. Carla me miró, y solo dijo. -"Nos vemos en casa"-..
Me llevó a su casa. Mi cuerpo ardía, desea su piel contra la mía. Brenda me besaba, me acariciaba. Lentamente me desnudaba. Yo sin saber que hacer, decidí hacerle caso a mis impulsos naturales. Y me entregué completamente al deseo de ser una las dos.
En su cama su cuerpo era mío Su boca me recorría. Mi lengua buscaba sus pezones. Sus manos en mi entrepierna me quemaban. Lo que experimentaba parecía ser maravilloso, el suave roce de su piel con la mía me hacía arder en deseo. Ningún hombre me provocaba con su cuerpo tanto ardor.
Así nos encontró el amanecer amándonos. Nunca sentí tanto placer en el sexo como aquella madrugada. Me dormí abrazada a su cuerpo. Y al despertar me sorprendió un desayuno y una sonrisa que me enamoró por completo.
Los años pasaron Vanesa se casó, tuvo hijos, fue feliz con su marido. Carla tuvo varios amores, nunca se olvido por completo de Vanesa. Brenda, sigue tan sexy y tan dulce como la noche en que la conocí y yo, yo sigo ardiendo por ella y despertando en sus brazos.
7, dic | sin comentarios jjaxxelweb En: Historias compártelo Tags: historias, cuentos

Aqui Ivana desde el centro de Argentina. Desde el mismisimo Imperio del Sur. Digo... Rio Cuarto. Cordoba. Quien Soy? Ah, ni idea... Solo alguien con ganas de escribir. Y de vivir.




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