"Los amores secretos, son eternos", solía decirme mi abuela. Nunca entendí eso que me decía, hasta que lo viví.
Nos conocimos de casualidad, o quizás, el destino nos cruzo a propósito, Quien sabe. O a quien podría importarle. Nos miramos, y creo que fue amor a primera vista. Es increíble la cara de idiota que pone el ser humano cuando se enamora. Yo tenía esa cara de idiota cuando la vi. Y me la estaba viendo en el espejo de aquel gimnasio... No podía dejar de mirarla... y sentía que ella tampoco dejada de mirarme. Sentía esos impulsos incontrolables de acercarme a ella. De saberlo todo de ella. Pero algo me detuvo... no fue cobardía. Tal vez, fue aquel hombre musculoso que se acerco a ella y la beso apasionadamente delante de todos.
Yo siempre poniendo los ojos en donde no debo, pensé. Baje la cabeza, y me desaparecí del gimnasio. Aunque su imagen de mi cabeza no se borraba, ni podía olvidarme de su mirada clavaba sobre mi. Había decidido no averiguar nada de ella. Era estúpido, ilusionarme con alguien que tenía novio. Donde había ido a poner mis ojos. Por Dios, porque cupido siempre me estaba flechando así.
Creo que falte al gimnasio más de un mes, y aquella tarde cuando entre, mi amiga, se acerco con una sonrisa picara... como queriéndome decir algo, pero había demasiadas personas cerca como para decir una palabra. Apenas entramos a los vestuarios, lo largo así no mas.... "Me preguntaron por vos". Y ahí, me contó, que una chica nueva en el gimnasio me había preguntado quien eras, pero que yo idiota me había desaparecido más de un mes.... No quería enterarme quien se había fijado en mi. Así que le dije que no estaba interesada. Mi amiga insistió. Diciendo, vos me preguntaste por ella el día que la conociste. Y después ella me pregunto por vos.
No entendía mucho, así que la deje que se explicará. Y entendí que no solo yo había quedado loca y enamorada a primera vista.
Por medio de mi amiga, nos conocimos en personas, ella nos presento. Comenzamos a salir. Todo parecía perfecto. Solo había un pequeño inconveniente, su novio, el musculoso. No quería dejarlo, aunque no lo amaba, seguía con el, ya que no tenía valor de enfrentarse a su familia y decirle que era una lesbiana y que no quería casarse con su novio de la secundaria.
Así que nuestra relación era demasiado secreta, solo nuestra amiga mutua lo sabía, para los demás solo éramos conocidas del gimnasio. Era feliz, pero sentía un vacío adentro que nada llenaba. Es que no soportaba tenerla siempre noche por medio en mi departamento. Odia no poder salir a los bares a tomar algo con ella. O solo ir a caminar, lo que cualquier pareja podía hacer normalmente. Nosotras no.
Solíamos discutir por esa cuestión, ya que yo quería blanquear las cosas, y ella no. Decía amarme más que a su vida. Pero cuando pedía que me demostrara su amor, dejando a su novio. Se armaba la guerra.
Y llego el día, se casó, y yo no lo soporte. Huí. No sería siempre la otra, su secreto más oscuro.... Amándola como la amaba, sabiendo que no la olvidaría, me fui....
Y los años pasaron, como deben pasar. Tuve relaciones cortas y largas, viví, ame, olvide y volví a amar. Pero aquel amor siempre estaba ahí en mi corazón, no dejándome avanzar, no dejándome amar totalmente.
Siempre me preguntaba que había sido de ella, casada, con hijos, una simple ama de casa, o si había cumplido sus sueños. Pero solo preguntaba nunca me animaba a volver a aquella ciudad a averiguar de ella, o a verla.
Mas de 30 años pasaron, ya estaba demasiado vieja, y sola, me había cansado de la rutina, Decidí tomarme unas vacaciones en la playa. Y cual sería mi sorpresa. Aquella amiga de mis años adolescentes ahí estaba, casada, y rodeada de nietos. En el mismo hotel, me reconoció enseguida... y se acerco.
Creo que pasamos mas de dos días sentadas en la playa contándonos nuestras vidas... Tanta melancolía y tanta alegría junta. Hasta que la nombro. Y el cielo se me nublo. No quería preguntar, pero mi amiga seguía siendo la misma, y me contaría todo de ella, sin que se lo pidiera.
"Su matrimonio no duro más de un mes, después que te fuiste, ella lo entendió. Era a vos a quien amaba. Pero te habías ido... Te desapareciste. Ni adiós a mi siquiera me diste. Se dijo mucho en la ciudad de ella, ya es la solterona del pueblo. Nunca más quiso salir con nadie. Y aunque no saben que es una lesbiana, siempre se dijo de todo de ella. Ya que dejo a su marido de la nada. Lo echo de su casa."
Yo escuchaba, y no lo creía. Sola....estaba sola. Mi amiga insistía, "¿porque no volviste?" y no tenía respuesta. La verdad, es que creía que no me amaba, que era feliz con su marido. Que se yo lo que creí durante 30 años. Solo sobreviví.
Era increíble. Aun estaba sola, y aún me amaba. Mi amiga, seguía contándome, que ellas habían sido más amigas después que yo me desaparecí. Por eso sabía que aún seguía enamorada de mi.
Después de mas de 30 años, aun me amaba. Y yo sentía lo mismo.
Creo que no es difícil de adivinar lo que hice, así como un día me desparecí de su vida, así me aparecí en su puerta. Lo que sigue, debo hoy darle crédito a las palabras de mi abuela, es verdad, los amores secretos son eternos. Porque aun seguimos amándonos a pesar de los años.
« A tu lado | Inicio | si esperas.... »
« A tu lado | Inicio | si esperas.... »

Aqui Ivana desde el centro de Argentina. Desde el mismisimo Imperio del Sur. Digo... Rio Cuarto. Cordoba. Quien Soy? Ah, ni idea... Solo alguien con ganas de escribir. Y de vivir.




Escribe un comentario