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Y cuando ella se fue
"Eres un machista idiota", le grité y salí corriendo de su departamento.
Como podía pedirme algo así. El muy degenerado. Quién se creía que era yo. Una prostituta. Idiota, imbecil.
Así se termino una relación de seis meses. Todo funcionaba muy bien, pero él tuvo que pedirme eso. "Quería compartirme con otra mujer" Fue un descarado.
El solo hecho de imaginármelo con otra me daba asco. Como podía creer que lo compartiría con una cualquiera.
Desde esa estúpida noche no deje de pensar en la propuesta indecente que él me había hecho. Y por la cual yo había terminado nuestra relación.
Cuando se lo conté a mi amiga de años. Ella se rió.
-"¿Así que tu novio quería un trío? Jajaja- se reía y me miraba.
- "Es un imbecil como se creyó que yo podía aceptar algo así. No me gustan las mujeres. No soporto la idea de que una mujer me toque"
- "Pero nena, me parece que eres una mojigata. Ahora todo el mundo
prueba de todo"- dijo mi amiga con aire de experiencia.
-"¿Acaso tú lo has probado? ¿Has compartido a tu novio?"
-"No, no lo he compartido... porque ya no tengo novio"
-"¿Cuándo te peleaste? No me dijiste nada"- Era extraño que no me
hubiera contado algo. Ella siempre me contaba sus cosas. Yo era su mejor amiga.
-" Nuestra relación acabo hace mas de un mes"
- "¿Un mes?"- grite y recién ahora me lo contaba. -"¿Qué diablos te pasa?"
- "Nada" Dijo simplemente. No era la misma de siempre. Algo le
estaba pasando y no quería decírmelo.
Aunque insistí bastante ella no soltó palabra de su cambio de conducta conmigo.
Los meses pasaban y ella era más distante. Era un infierno extrañarla tanto. Comenzó a salir con otras chicas. Amigas del trabajo, que había conocido en tal fiesta. Nunca tenía tiempo para mí. Y eso me dolía. Nuestra amistad se estaba esfumando.
Harta ya de tanta tontería junta de parte de ella. Decidí un día enfrentarla y obligarla a hablar.
-"Has cambiado mucho" comencé, " Dime el motivo de tu cambio, por qué te alejas de mí. Acaso ya no quieres ser mi amiga".
Me miró, bajo la mirada y dijo: -"creo que no te gustaría escuchar lo que me esta pasando"
-"Eres mi amiga en las buenas y en las malas, puedes decírmelo" y me acerque a ella para abrazarla. Cuando la abrace la sentí temblar en mis brazos.
-"Me estoy alejando de ti, esa es la verdad"- y comenzó a llorar abrazada a mi.
-"Pero por qué? ¿Qué te he hecho?" Le pregunté tratando de que me mirara a los ojos. Pero ella seguía abrazada a mi.
-"No puedo decírtelo, no eres tu, soy yo". Y después de hablarme se levanto y me dio la espalda. Y siguió llorando. No podía soportar verla llorar. No entendía que podía estar sucediéndole para que no confiará en mi, como siempre lo había hecho.
Me acerque a ella y parada detrás suyo la abrace. Ella se salió de mis brazos bruscamente y me casi me grito. -" Nunca vuelvas a abrazarme, te arrepentirás"
Fue como una amenaza. Que diablos le estaba pasando a mi amiga de años. Yo no podía entenderla. Pero por qué abría de arrepentirme de abrazar a una amiga. Segura de mí, me acerque lentamente otra vez y la volví a abrazar. Ella, esta vez no se soltó de mis brazos y me abrazo muy fuerte. Casi tan fuerte que me dejo sin aire.
Me miro, sin dejar de abrazarme. Y su rostro se acerco lentamente al mío. Sus labios buscaron los míos... y no entendí su reacción hasta que sentí
Su boca besándome. Y una extraña sensación en la boca del estomago me volvió loca. Mis labios me sorprendieron besando los suyos. Sus manos me acariciaban lentamente. Y sus caricias me estremecían por todo el cuerpo. Jamás había sentido así. No podía reaccionar. Me estaba besando mi mejor amiga. Y yo allí estaba petrificada, respondiendo tímidamente a su beso robado.
Cuando sus boca se alejo de la mía, sus ojos llorosos se clavaron como pidiendo perdón. Mas yo no quería que se detuviera. Quería besarla de nuevo. No entendía, no llegaba a comprender lo que estaba sucediendo. Pero me había gustado sentir la suavidad de sus labios, su lengua explorando suavemente mi boca.
Mis manos la tomaron por el rostro. Y mi voz quebrada preguntó:
-"¡Qué fue eso?".- y sin soltar su rostro. Seguí mirándola fijamente a los ojos.
-"Te amo".- fue lo único que dijo. Y mi corazón se sobresalto. Mi respiración pareció detenerse por un siglo. El pecho me dolía. No entendía. Por Dios me había dicho que me amaba. Estaba helada y quieta, inmóvil sin poder hablar ni moverme.
Victoria se acerco más de lo que estaba. Sentí su cuerpo pegado al mío. Su respiración en mi cara. Sus ojos clavados en los míos. Y sentí el más profundo y oculto deseo de sentir su cuerpo.
Sin decir palabras, sus manos comenzaron a acariciar mis senos por encima de mi blusa. Mis manos temblorosas se posaron en sus cabellos largos y dorados. La yema de sus dedos se sentían tan suaves y a las vez me quemaban. Y el deseo explotaba dentro de mí sorprendiéndome.
Su lengua dentro de mi boca me volvía loca. Sus manos ya habías desabotonado mi blusa y sin darme cuenta ella llevo mis manos a su ropa para que hiciera lo mismo. No me resistí a su orden. La desnude lentamente, tímidamente y con miedo. Cuando mis yemas sintieron su piel. Me di cuenta que no podría dar un paso atrás. Que no podría resistirme a no ser suya.
Confundida, pero a la vez, enardecida por sus caricias me deje llevar hacia el sofá. Me acosté con ella y nuestros cuerpos se pegaron y nuestras manos comenzaron a acariciarse lentamente, suavemente. Su boca en mis senos mordía mis pezones. Y el pacer se hacia incontrolable en mi cuerpo.
Su lengua bajaba lentamente por mi vientre pasando por mi ombligo y una sensación jamás antes sentida se apoderaba de mí.
Cuando su boca llego a mi entrepierna el calor de mi cuerpo me hizo estallar en placer. Su lengua me mostraba un secreto oculto del éxtasis. algo jamás soñado ni pensado por mi cerrada mente.
Me deje llevar en ese paseo sexual tan oculto a mis sentidos y tan caliente, tan ardiente y placentero hasta llegar a un orgasmo fascinante jamás sentido nunca con un hombre.
Fui suya aquella tarde de febrero. Me entregue a sus pasiones ocultas y me confundí completamente. Por meses no pude entender como yo había podido caer en ese juego sexual con mi mejor amiga. Pero lo hecho, hecho estaba. Y no podía, por Dios , arrepentirme.
Fui suya aquella tarde, y seguí siéndolo por unos meses más. Hasta que un día llegó a mi puerta y me dijo que todo se acaba en ese instante, que había sido una experiencia muy hermosa amarme, pero que ya no sentía eso por mí. Si esperar una palabra de mí, de la forma más cruel. Se dio media vuelta y camino hacia el auto, donde un joven apuesto la esperaba.
Y así se fue de mí vida. De un día para el otro como entro en mi corazón de repente. Y me di cuenta que me había enamorado de ella, justo cuando sus pasos llegaban al auto. Me di cuenta que la amaba justo cuando ella se fue de mi vida.
14, dic | sin comentarios jjaxxelweb En: Historias compártelo Tags: cuentos, historias
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Aqui Ivana desde el centro de Argentina. Desde el mismisimo Imperio del Sur. Digo... Rio Cuarto. Cordoba. Quien Soy? Ah, ni idea... Solo alguien con ganas de escribir. Y de vivir.




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