Categoría: Historias
Tanto tiempo perdida
Tanto tiempo perdida de este mi blog....
quizas no habia palabras que decir...
O quizas estaba demasiado feliz gozando de mi amor.
Que me olvide de escribir...
Quien sabe?
Ella me pide que escriba,
Que llene este blog... con mis poemas, cuentos....
Pero nada escribo...
En los ultimos dias el destino golpeo...
Mi padre se infarto...
Y uno se aferra a la tierra...
Y ella de lejos y de cerca estuvo cerca....
Y es que siempre esta cuando la necesito.
Aun cuando la distancia esta entre las dos.
Y es que el amor, nos une en la distancia...
Y la felicidad no existiria si no la hubiera conocido.
Quien sabe?
Hoy escribo por escribir...
Por gastar palabras que no he usado en casi dos años.
Y es que solo me la he pasado amandola...
Pero se que nunca es suficiente
Se que siempre falta algo,
siempre hay una piedra en el camino que nos aleja
y nuestros corazones tercos nos atraen de nuevo...
Quien sabe?
Hoy escribo por escribir,
sin esperar que alguien me lea...
Y es que en este instante la extraño
Y la quiero en mis brazos
y solo tengo que esperar a volver a verla.
Y es triste y amarga la espera.
Tal vez sea mas tranquila la espera
mientras escribo sin parar...
Y aunque no diga nada,
Aunque nadie me lea...
Descargo mis palabras aqui...
Y mi amor se calma
y ya no la llama desesperado...
sino que descansa esperando su encuentro apasionado.
29, jul | 1 comentario jjaxxelweb En: Historias compártelo
¿Fin de año en soledad?
Saldré en busca de distracción. Fue cómico, ¿que salgo, que no salgo?. Y decididamente un llamado me hizo decidirme.
Primero pasar año nuevo con alguien especial era lo pensando. Pero siempre circunstancia ajenas a mi persona se interponen y hacen imposible los sueños.
"Desilusión". Otra más... Se podría decir... ¿Que le hace una mancha más al tigre? Este año me llene de manchas.
Pensándolo bien. A veces, trae suerte, Y el cambio de planes puede ser genial.
Y ahí estaba entre pasar el fin de año en un hotel lejos de mi casa en soledad, con la sola compañía de una botella de champagne y la habitación vacía... o responder la propuesta de ese llamado que siempre es inoportuno y, a veces, inesperado.
Y mientras llovia a cantaros... mil recuerdos pasaron por mi cabeza.... y me di cuenta que el amor se murio hace rato. Que por cobardia... segui peleando por la costumbre de amar.
Y decidí que era año nuevo, que era el día justo para finalizar con los sueños truncados de un año que se acababa. Que era la hora de terminar con las desilusiones, y volver a empezar.
Porque el año que comienza me encontrara sin esperar nada de la vida. Ya me canse de las desilusiones y de los sueños que se rompen como cristal cayendo al piso. Desde hoy en adelante, el destino decide... si quiere que la felicidad llame a mi puerta... ahí estaré. No estaré esperando. Pero estaré.
Porque no habrá balance de un año que se muere... con el se murió el amor. Y fue un año perdido. Y otro año más perdido, solo es una mancha más. Una desilusión más.
Pero la vida no se termina con el año, aunque queramos que las penas se acaben... seamos realista... no existen ese tipo de milagros. Mejor seguir la vida como se presenta. Siempre tiene sus momentos buenos y los malos. Comenzó bien pero acabo mal. Pero ya termino...
Mejor Me dejo de analizar el año.... y voy por el champagne... porque el festejo de año nuevo comienza cuatro días antes... tengo 5 días para festejar... ¿con...?, Con quien jamás creí que lo haría.

Año nuevo, vida nueva.
Adiós a la ilusión. Bienvenido lo que venga.
Se termina el año y lo que viene puede ser mejor de lo que se fue.
Solo el destino dira...
Pero lo que paso se queda atrás...
Porque lo que viene esta delante de mi.
Y todo comienza en cada mañana al salir el sol.
28, dic | 1 comentario jjaxxelweb En: Historias compártelo
No puiedo parar de amarte
No puedo para de amarte,
No puedo encontrar el olvido
Que ayer con tu adiós, salí a buscar.
No puedo parar de amarte,
Me pierdo en mil recuerdos,
y me voy en tantos sueños...
Pero no encuentro el olvido
Por donde camino.
No puedo parar de amarte...
Es tan bello mi sentir,
Que es ya mi razón de vivir.
Que si te olvido
Siento que dejo de existir.
No puedo parar de amarte...
Y cambiaría todo de mí,
Para poder recuperarte...
Pero las personas no cambian.
Y dejar de ser yo, sería eliminarme.
No puedo parar de amarte...
Y entre intentar olvidarte
Y amarte...
No puedo ponerme a elegir.
Ya que olvidarte es como sentirme morir,
y el amarte es mi vivir.
No puedo parar de amarte...
No me lo pidas...
Y si me duele este amarte.
Será mi problema...
Si es que vivir es un problema.
El dolor siempre esta en la vida,
No hay vida sin la agonía del amor.
Y si debo vivir sin ese dolor,
Para olvidarte...
Prefiero morir ahora,
Antes que no sentir la vida...
25, jul | 3 comentarios jjaxxelweb En: Historias Poemas compártelo
Y volvio a llamar
Y volvió a llamar... y sentí temblar mi corazón...
Quería correr. Tirar el celular. No saber nada de ella.
Pero no puedo negarle mi amistad. No puedo hacerlo.
Porque no se lo merece.
Y volvió a llamar. Y la tranquilidad donde está?.
Tengo miedo de lo que pueda pasar.
Por qué siento que si me busca... me encontrará?
Y después se que llorará.
Puse mil excusas. Y siguió insistiendo. Y no quise decirle "Tengo miedo, Yo se que buscas de mi".
Por qué soy tan tonta. Y estoy huyendo de su intento de seducción. Me conoce de años. Y si una vez, me hizo caer en sus brazos. Sabe que puede encender en mi la pasión. Y que aunque me niegue. De a poco, con sus encantos llamativos, puede lograr rendirme otra vez.
Por qué le estoy huyendo? Si no le debo explicaciones a nadie. Si estoy sola. Y no tengo a nadie que me diga "Eres mía".
Por qué no vivir el momento, caer en sus encantos conocidos y deseados una vez, ya hace tiempo, por mí.
Por qué le estoy huyendo... Si cualquiera en mi lugar. Correría a su encuentro.
Y quede en verla mañana. Y no sé si iré.
Y sé que me volveré loca pensando en como resistirme a ella. Que mi corazón solo pensará en otra.
Que si llega a robarme un beso... desearé a otra.
Y no sé si iré...
Y si voy y caigo. Y en nada pienso.
Si es lo que busca. Por qué no darle lo que quiere.
Y si llora después...
No es cuestión mía.
Esa es una consecuencia que ella debe prever.
Es un dolor del cual no debo hacerme cargo.
Si ella me busca. Si ella me quiere tener.
Después, después es otra cuestión que no me incumbe a mí.
Y no se si iré…
Y espero que alguien me diga que hacer. Como si fuera una estupida que no se que hacer.
Ya estoy grande para esperar consejos. Si ella quiere jugar con fuego… y se quema… por que debo quemarme yo.
Si antes jugué con fuego. Y ella se quemo, Y yo Salí airosa. Por que habría de pasar lo contrario en esta ocasión.
Si se lo que quiero. Y se que su amor no borrara el amor que hay en mi. Si se que sus encantos solo pueden seducirme. No enamorarme. Si estoy segura de mí. Y todo lo que siento dentro de mí.
25, jul | sin comentarios jjaxxelweb En: Historias compártelo
Y Hui
Y fui a verla... al tocar el portero escuche su vocecita entrecortada "Pasa". Subí al quinto piso por el ascensor y al acercarme a la puerta de su departamento... ni me dejo golpear... la puerta se abrió y se abalanzó a mis brazos.
"Déjame pasar" le dije... su abrazo me estaba dejando sin aire. Me soltó y me señalo el living... Camine hacia el centro de la habitación. Me senté en el sofá y la mire. Seguía parada al lado de la puerta, que ya había cerrado. Me miraba con unos ojitos triste... que hacia mucho no veía.
"Que pasa?" Le pregunte. Se sonrió y se acerco a sentarse a mi lado. Delicadamente se sentó y me tomo la mano. Su silencio casi me asustaba. Pues solo quería saber que le sucedía. Pero estaba callada. Y casi creo a punto de llorar.
De a poco y con voz entrecortada me contó que su relación de casi cuatro años estaba terminada. Que se sentía sola y que necesitaba mi compañía.
En que sentido necesitaba mi compañía, pensé. La mire. La abrase. Trate de decirle el discurso de siempre "Son cosas que pasan, el amor volverá a tu vida... no es el fin del mundo.... bla bla bla..." Que podía decirle que le calmara el dolor de su corazón.
Trate de hacerla reír... De darle aliento. Y aunque quería saber como es que el amor se le había acabado a esa pareja que conocí y que creí que seria para siempre. Y que de alguna forma alguna vez envidie.
Sola me contó, que se sintió confundida y le pidió un tiempo para estar sola. Y que su pareja, tomo eso como "el final de la relación". No se quedo a preguntar que es lo que le pasaba, solo tomo sus cosas y se fue a vivir a su viejo departamento con su amiga.
Pregunte si había tratado de buscarla. Si aún estaba enamorada de ella. Y la respuesta fue... "No lo sé".
Ay, ay... que tipo de respuesta es esa...? le dije. Volví a preguntar tratando de entender porque estaba triste.
"La amas o no?"
"Creo que no. Creo que nunca la ame, Que por olvidar a quien amaba de verdad, me refugie en ella. Y con los años me di cuenta que solo le estaba haciendo daño a ella y a mi. Porque aunque me hacia bien, me cuidaba y me amaba como siempre desee que me amaran nunca pudo sacar de mi cabeza ese amor que intente borrar de mi corazón, de mi mente, de mi ser...." ya no escuchaba lo que decía... pues mi mente salto al pasado... a aquellos tiempo en que ella dijo amarme a mi...
En mi cabeza una pregunta estaba a punto de estallar... "¿Aún me amaba?".
Otra vez alguien me amaba y mi corazón le pertenecía a otra persona... No, no... me sentía como la mierda.
Y Se callo y se quedo mirándome en silencio. Mientras mi mente me llenaba de preguntas que mi voz no vociferaba. Suavemente su mano llevo mi rostro hacia el suyo... y no me resistí.
Si ella tenia el corazón herido... el mío venia demasiado partido de tantos amores perdidos.
Muchas preguntas creo se respondieron solas. Ahora entendía porque siempre que necesitaba de una amiga... acudía a mi. Ahora entiendo porque no quería verme siempre. Y solo de vez en cuando nos veíamos.
Ahora entiendo porque siempre su mirada se quedaba clavada en mi. Y yo idiota no me daba cuenta de que ese amor que considere una tontería y que le dije que se le pasaría porque el verdadero amor estaba frente a ella buscándola, refiriéndome a su pareja que acababa de dejar. Seguía vivo...
Su mirada tierna parecía examinar mi cara. Sus ojos buscaban callados mis labios y sentí el deseo de sus labios por mi boca.
Hubo un día en que mis labios creyéndose expertos la besaron. Hubo un día que mi cuerpo fue suyo. En donde el amor no tenia cabida y todo era una aventura. Donde no buscaba nada, solo pasarla bien. Jamás pensé que esa aventura para mi, para ella había significado mas que eso.
No sabia para donde disparar. Ni sabia que decirle, que hacer. Solo estaba quieta ante su mirada triste y atenta a mi.
Creí que me besaría... su rostro se acerco. Pero sentí mi cuerpo echarse para atrás. Y negarse a ese bese que ella tanto deseaba.
No podía jugar con sus sentimientos. Ni tampoco con los míos. Ya no era la misma de ayer... la que supo tener demasiadas aventuras y dejaba de lado al amor. Esperando ese amor soñado que nunca llegaba. Y que cuando llego lo perdió el mismo día que lo reconoció.
Solo me levante del sofá como si algo me expulsara. Ella me miro sorprendida. Pero creo que se dio cuenta que la estaba rechazando. Y sus ojos se llenaron de lagrimas.
Me acerque a ella y la abrace. No sabia que decirle. Solo la abrace. Y dijo "Lo se, siempre llegue tarde a tu corazón".
Y el silencio nos rodeo. No se necesitaban palabras. Me quede abrazándola un buen rato. Y ella dejo de llorar en mis brazos. Para ella mi abrazo significaba demasiado y para mi, creo que también. Yo también necesitaba cariño y su afecto. Yo también tenia el corazón roto. Pero mi razón me decía que no se podía sacar un clavo con otro clavo... así que decidí hacerle caso y resistirme a sus encantos.
Sabia que aunque me decía que podía entenderlo todo. Que todo estaba bien. Muy dentro de mi sabia que nada estaría bien. Que seguiría sufriendo su corazón y la culpa seria mía... porque no podía corresponder a ese amor.
Si mi corazón sufría por alguien que ya no me amaba el suyo sufriría igual. Y sabia que no había nada que pudiera decir para que el dolor se atenuara. Nada que decir. Solo silencio y un abrazo.
Y después de un par de hora en sus brazos. Me fui de su departamento. Tal vez, cuando la puerta se cerro y me fui... se tiro en su cama a llorar... creo que eso hubiera echo yo. Que se yo.
Quedamos en volver a vernos pronto. Pero creo que pasara algún tiempo para que nos reencontremos... pues creo que estaré huyendo de su amor... para no sentirme tan culpable de ver sus ojos mirándome llenos de amor.
20, jul | sin comentarios jjaxxelweb En: Historias compártelo
Con Dios de Testigo
Era la profesora de música de aquel prestigioso colegio católico. Era mi primer empleo como docente. Tal vez, demasiado joven y sin experiencia en la educación de las jovencitas. Pero estaba allí y daría lo mejor de mí.
- Sor Mercedes, La señorita Rodríguez será la nueva maestra de música - Nos presento la Directora del colegio. - Puedes mostrarle el colegio y su salón de clases.
Fue ese día que la conocí. Callada, muy devota de Dios. Le decían "Sor-Sorpresa" pues siempre lograba sorprender a las jovencitas del colegio cuando estaban por causar algún lió o hacer alguna travesura. Tenía unos ojos azules intensos. Creo que jamás en mi vida había visto unos ojos así, tan bellos. Casi nunca hablábamos. Su misión era cuidar y educar a las jovencitas no hablar. La mía era enseñarles música nada más.
Al tercer mes de mi llegada logre que la junta escolar aceptaran una propuesta mía a participar en un concurso de música en una ciudad vecina.
Con buenos ojos acogieron mi propuesta y allí estaba yo con las mejores jovencitas con talento musical. Tratando de que la práctica y el amor a la música nos llevara a ese concurso.
Con dos meses y medio de intensa práctica... mis expectativas estaban ya superadas. Creía realmente que estas cuatro chicas elegidas ganarían el concurso.
Bach, Beethoveen, Mozart... todos los grandes de la música estaban allí observando a mis alumnas... Por Dios, era tal mi orgullo por ellas... que ya las hacia ganadoras del concurso.
Que llego ese día. Y Sor Mercedes fue la encargada de acompañarnos a las cuatro participantes y a mí en ese viaje.
- Solo 3 días y ganaremos el concurso - les decía a las chicas. Ella solo escuchaba. No decía ni una palabra. Pero su mirada me intimidaba. Era tan intensa cuando la fijaba sobre mí.
Llegamos tarde al hotel. Pues un pequeño desperfecto mecánico en el colectivo nos demoro en el camino por dos horas. Pero Sor Mercedes tenia todo planeado y ya preparado. Después de la cena, dio la orden de ir a dormir. Y como todas adolescente no querían. Pero Sor Mercedes hablo de nuevo y el bullicio se acabo... y calladas se fueron a dormir.
Compartía el cuarto con Sor Mercedes. Cuando ella entro en la habitación después de haber pasado por los cuartos de las chicas. Yo estaba bañándome. Y salí envuelta en la bata del hotel. Ella estaba de rodillas al lado de su cama rezando. No tenía puesto su habito de monja. Tenia un camisón blanco largo hasta casi los pies y bien cerrado al cuello.
Su pelo era rubio. Su cara hermosa. Siempre había querido verla sin su toca y habito... y may la estaba mirando. Ella rezaba y yo la observaba. Tan bella, Esos ojos azules me alucinaban.
No podía estar pensando esas cosas, me decía para mis adentros. Pero no podía dejar de mirarla. Me gustaba Sor Mercedes. Pero tenía que calmar ese deseo. Si llegaban a enterarse en el colegio de mi condición sexual... quedaría en la calle sin empleo. Y se acabaría mi carrera docente. Debía dejar de pensar en ella. Pero es que desde el día que la conocí sus ojos no se apartaban de mi mente... y en ocasiones cuando me miraba me parecía que me miraba demasiado aún cuando solo fuera un instante el cual su mirada se cruzara con mis ojos.
Ella Había terminado de rezar y yo estaba may parada en medio de la habitación mirándola. Tan absorta en mis pensamientos que no me había percatado de su mirada fija en mi.
-Señorita Rodríguez, será mejor que se acueste. Ya es tarde. - Me dijo. Acostándose en su cama y dándome la espalda.
- Si, sor Mercedes, mañana será el gran día - Y quitándome la bata, desnuda me acosté en mi cama.
Esa noche fantasee con que ella se metía en mi cama y me hacia el amor. Me despertaba a cada rato. No podía dormir. Me estaba quemando el deseo.
Sor Mercedes me despertó y sin esperar que me levantara salió del cuarto. Aquella mañana tuvimos el ensayo en el anfiteatro. Mis alumnas estaban muy nerviosas... y yo también lo estaba y no sabía como calmarlas... sino podía calmarme yo misma.
Ella se acerco a las chicas y hablo con ellas durante más de 15 minutos. charla de la cual no me dejo participar... Pero lo que haya dicho convenció a mis alumnas de que eran las mejores y esa noche Entraron al anfiteatro contentas y sin nervios. Frente a un teatro lleno. Yo sentí pánico de escena... pero ellas no. El aplauso de los espectadores resonaba. el presentador decía uno a uno sus nombres, ellas saludaban. Hasta que me nombraron y Sor Mercedes me empujo detrás del telón. Y salí. Camine temblando hacia el centro del escenario. y Salude. Al darme vueltas, las vi a las cuatro... sonriendo. Y solo Dije susurrando: "Toquen con pasión"
El silencio inundo la sala. Detrás del cortinado del telón yo las miraba. Escuche los primero acordes de la melodía elegida... temblaba. Ella me tomo de la mano, sorprendiéndome y me dijo: - Todo saldrá bien - me miraba fijamente con sus ojos azules tan hermosos - Tocan para Dios, ese es su mejor premio.
Su mano tibia y pequeña apretaba fuerte la mía. Una sensación de ternura me recorría toda. Mi respiración se desaceleraba. Ya mi cuerpo no temblaba. El aplauso al unísono de todos en la sala me volvió a la realidad. Ella me soltó y aplaudía también.
Esa noche lleve a las chicas a cenar a un restaurante. Sin Sor Mercedes. Quien nos había permitido la salida... con la condición de volver a las once de la noche.
Apenas entre al cuarto... mire el reloj. Sor Mercedes debía estar furiosa. Ya que eran las doce de la noche. Sentí el ruido de la ducha y supe que ella se estaba duchando. Y el deseo de entrar al baño y verla desnuda me atrapo. Pero no podía hacer eso. Algo me paralizaba en medio de la habitación. Ella no había escuchado que yo ya estaba en el cuarto cuando salió envuelta en una toalla. Me di cuenta de eso, porque al salir del baño y verme parada ahí, volvió a entrar al baño rápidamente.
Pude advertir que tenía un buen cuerpo. El deseo ya era irresistible. No me movería de ahí. Ella tendría que salir otra vez del baño. Vi su habito sobre la silla. Y su camisón sobre la cama. Tendría que venir a buscar su camisón para cambiarse. Y acostarse a dormir. Me senté en mi cama mirando hacia la puerta cerrada del baño. No tardo mucho... ella volvió a aparecer, esta vez, con la bata del hotel puesta. Camino sin mirarme hacia su cama, tomo el camisón y regreso al baño. Y volvió a salir ya vestida para dormir. Se arrodillo al lado de su cama. Rezo y se acostó dándome la espalda.
No me había dirigido la palabra. Me levante, tome una duche... Necesitaba enfriar mis pensamientos. Apagar ese deseo incontrolable que sentía hacia Sor Mercedes. No podía desearla así. Estaba mal lo que sentía por ella. Ella dormía cuando volví al cuarto. Me acosté desnuda. Intentaba dormir en vano. Solo daba vueltas y vueltas en la cama. Y en la oscuridad fantaseaba con ella. El deseo era tal, que ya la sentía levantarse de su cama y venir a la mía. El sudor en mi cuerpo me Coria. "El diablo estaba en mi" Seguro dirían. Ardía deseándola. Sentía su mano sobre mi frente. Soñaba que ella comenzaba dulcemente a acariciarme. Mi imaginación ya volaba. Ella estaba allí en plena oscuridad sentada en mi cama acariciándome. Estaba delirando. De pronto Quito las sabanas que me cubrían... No podía ser este sueño tan real sobre mi piel. Pues sentía sus manos acariciando lentamente mi cuerpo. Cuando sentí su cuerpo sobre mí... y su boca besando la mía... la realidad y el sueño se parecían... Su respiración me enardecía. No estaba soñando... no era un sueño. Ella me estaba haciendo el amor. Mis manos buscaron su cuerpo y lo exploraron. Mis labios besaron cada centímetro de su piel. El deseo era ya incontrolable. Nos besábamos con una pasión desbordante. Sus manos en mis senos, su boca jugando con mis pezones erectos. Sus gemidos y los míos se mezclaban. Cada centímetro de su cuerpo era mío, y yo me lo devoraba.
No había sido un sueño. Cuando desperté esa mañana... Ella estaba desnuda abrazada a mi cuerpo. Sus ojos azules me miraban. Intente hablar. Pero me callo con un beso. El teléfono sonó y una de las alumnas nos avisaba que ya estaban en el hall del hotel esperándonos para ir a desayunar.
Ambas nos levantamos de la cama sin decir una palabra. No hablamos del tema. Pensé que no era el momento. Bajamos y desayunamos con las chicas. Por la tarde paseamos por la ciudad. Y Por la noche la gran final del concurso.
El gran momento llego. El anuncio final. " Y el ganador de este VIII concurso musical escolar... bla bla bla Ya ni escuchaba. Mis alumnas sentadas a mi lado se tomaban de la mano. Y yo la miraba a ella. Que estaba lejos de mí. No escuchaba nada. Pero la vi sonreír. Mis alumnas saltaban y se abrazaban. Ella se levanto de su silla y camino hacia mí.
- Ve por el premio Elena - Dijo, Fue la primera vez que me llamo por mi nombre de pila. Habíamos ganado. Y no me importaba.
Subí al escenario porque ella me acompaño. Recibí el trofeo junto a mis alumnas. Vi la gente aplaudir. Estaba aturdida. Solo pude decir "Gracias"
De vuelta al colegio. Todo el mundo nos felicitaba. Pero yo ya era otra. No podía olvidar lo sucedido. Y aunque en el viaje de regreso había intentado hablar con Sor Mercedes... Ella me había evadido. Y lo seguí haciendo. Se negaba a hablar de lo que habría pasado entre las dos. Nunca podía estar en un lugar a solas con ella para hablarle. Trataba de hablarle por teléfono pero me cortaba.
Casi un mes había transcurrido del concurso. Cuando al llegar al colegio esa mañana... varias alumnas susurraban en el patio
- ¿Sé ira a otro colegio?
- Dicen que vuelve al convento
- Que lastima ¿no?
No sabía quien se iba. Pero algo me decía que debía averiguar. Acudí a la sala de profesores. Y allí los comentarios me pusieron al tanto.
-Sor mercedes se vuelve al convento...
¿Queee? Salí a buscarla. Recorrí el establecimiento. Pero no la encontraba en ningún lado. Solo había un lugar donde podía estar... Y allí fui.
Entre en la capilla del colegio. Y la vi de rodillas frente a Cristo. Me acerque a ella.
- Sor Mercedes ¿es cierto qué se va? - Le pregunte interrumpiendo su rezo. Me miro con sus ojos azules intensos y llenos de lágrimas.
- Debo irme. Elena, cometí un pecado mortal. Traicione a mi Dios. Traicione mi fe. Deje que el pecado de la carne se apoderara de mí...
Me arrodille a su lado e hice mi confesión.
- yo la amor Sor Mercedes
- Elena... yo también. Pero no puede ser. Este amor es pecado. - Y se levanto y llorando salió corriendo de la capilla. Salí detrás de ella. Pero no pude alcanzarla. En la puerta de la capilla una traffic estaba esperándola. Ella se despidió de la directora del colegio y subió al vehículo y se marcho.
La deje ir. La deje huir de mí. Nunca la busque. Abandone el colegio cuando el año escolar termino. Busque empleo en una simple escuela pública. Y seguí mi vida. Nunca supe de ella. Pero con Dios como testigo. Yo nunca pude olvidarla.
12, feb | 2 comentarios jjaxxelweb En: Historias compártelo
La hija del Panadero
- Don Augusto, un kilo.
- Aquí tienes Lucia. - Pagaba y al darme vuelta para salir del local. Allí estaba siempre ella. En la góndola de las facturas. Acomodando algo.
- Nos vemos en la escuela Betiana - Decía yo, mirando a esa niña de mi misma edad. Sonreía. Y Asentía con la cabecita.
Ahora que lo pienso, después de tantos años. Era un ritual ir cada mañana a comprar el pan... creo que solo quería verla a ella. A la hija del panadero. Con sus rubios cabellos, y sus ojitos tímidos. Siempre tan calladita. Siempre tan bonita.
Pase parte de mi niñez y mi adolescencia yendo cada mañana a la panadería para verla. Y cuando me di cuenta...
Ya no vivía más en el barrio. El panadero falleció. El nuevo panadero... no hacia el pan de Don Augusto... Y cada vez que entraba a esa panadería no era lo mismo... Faltaba ella... ya no estaba acomodando alguna góndola... Ya no era el mismo aroma del pan...
Cuantos años han pasado... porque hoy la recuerdo... Porque recuerdo esa niña callada con la que pocas veces jugué... Éramos amigas, pero ella siempre prefería estudiar y ayudar a su papá en la panadería. Yo, quería jugar todo el día.
Porque estoy pensando en ella... Que habrá sido de ella... Jamás supe a donde fue cuando vendió la panadería de su padre. Creo que tenia como 24 años cuando deje de verla en el barrio... Estaba estudiando para ser Doctora.
"Se habrá recibido... Estará en la gran ciudad como dicen las lenguas de mis vecinas chusmas..." Porque estoy pensando en ella hoy, después de tantos años. Tal vez, porque ya estoy en la gran ciudad, con un mediocre empleo. Feliz, pero sin amistades cerca. Con mi familia lejos.
"No... no es eso" Estoy pensando en ella porque entre a una panadería cualquiera... y el ahora del pan me recordó sus dorados cabellos, su olor a pan en las manos. Sus ojitos mirándome tímidamente siempre... y a eso debo sumarle que ayer, esa compañera de trabajo se me insinuó... Ella dijo cosas... e inmóvil mirándola sin decir una palabra la deje hablar. Es por eso...
Y mi compañera de trabajo había clavado una duda en mi... y estaba buscando en mis recuerdos la respuesta ¿Qué me estaba pasando?
No recuerdo como salí de la situación, como la rechace. Pero no me enoje con ella. Pero desde ayer estoy pensando en que una mujer se había fijado en mi, que una mujer me encontraba atractiva... y yo...
Jamás me lo había preguntado... jamás creo que me había dado cuenta de que una mujer pudiera gustarme... Y ahora mis recuerdos me dan la pauta que esa niña, de ojos color miel, tímidos con sus cabellos dorados y largos... me gustaba.
Y ahora estoy pensando ¿cómo sería en la actualidad, dónde estaría? La última vez que la vi, mis recuerdos me dan la imagen de una mujer muy bella... que aún mantenía la ternura de aquella niña que ahora me doy cuenta me gustaba.
Por qué siento que mi corazón pide a gritos "¡Búscala!". Por qué mi razón por primera vez, no sé opone a las ordenes de este, mi tonto corazón que comienzo a sentir acelerado por recordarla. Será que acaso debo buscarla... Será que acaso no he resuelto algo de esa etapa de mi niñez y adolescencia y ahora en mi edad adulta mil respuestas debo encontrar buscando y encontrándola...
Pero dónde buscarla. Esta ciudad es inmensa. Podría esta en cualquier lugar. Hasta podría estar en otra ciudad del país. O Quizás en el extranjero. Han pasado como 4 años desde que deje de verla.
No había pasado una semana de mi encrucijada, de mi viaje a los recuerdos de mi niñez cuando saliendo de aquel shopping una rubia, de ojos color miel, escultural, con andar delicado, y lento... se topo conmigo. Y mis ojos se impregnaron de su belleza... Si existen las coincidencias, si el destino esta escrito... no lo sé... pero allí estaba ella... era ella. Y no tenía dudas. Nunca he olvidado su mirada. Sus ojos... Era ella...
Pero no me reconoció... Solo se disculpo por tropezar conmigo... y siguió su camino... No sé cuando minutos o segundo paso... pero se me hizo una eternidad. Mil recuerdos de nuestra infancia pasaron en mi mente... Y ahí estaba mirándola irse... Mi voz quería decir algo... solo silencio había.
No podía dejarla ir así... tenía que hacer algo... y si no la veía jamás. Si el destino la había cruzado conmigo otra vez, tenía que querer decir algo...
Mis piernas me llevaron corriendo hacia ella. Mi mano toco delicadamente su hombro. Mi voz hablo:
- Perdón, ¿Betiana? - Ella detuvo su andar, me miro... y sonrió.
- Si - respondió como no recordándome. Su cara sorprendida lo reflejaba.
- Soy Lucia, vivía al frente de la panadería
- ¿Lucia? - me miro sonriendo - De verdad, ¿eres tu?... - mirándome de arriba a abajo.
- Si, Betiana, soy yo... no puedo creerlo cuanto tiempo hace que no nos veíamos.
- Eso es verdad, ¿qué ha sido de tu vida? ¿Te casaste? - Sonreía y su cara parecía iluminarse.
Allí estaban hablando las dos. Paradas en la puerta de aquel shopping. Mucha gente caminando y pasando a nuestro alrededor. Dijo de ir al café, señalando un pequeño local al frente del shopping.
Caminamos, no dejábamos de hablar de nosotras... no era la misma niña callada que yo recordaba... era una mujer extrovertida como yo. Para nada tímida. Aunque su mirada seguía siendo la misma de la niña que yo recordaba acomodando la góndola de las facturas y golosinas.
Ya en el café. Sentadas en una mesa al lado del ventanal. Con dos café de por medio... la charla continuaba. No se había casado. Estaba dedicado por completo a su profesión de doctora. Trabajaba en la clínica San Andrés... Por Dios, tan cerca de mí... A solo cinco cuadras de mi departamento.
Media hora después su beeper sonó... y me miro...
- Tengo una emergencia. Debo irme... No, nos perdamos ¿sí?. Ya sabes donde trabajo. Búscame ahí.
Pase toda la noche pensando en ella... Creo que había una destino que se estaba revelando para mí... y esas dudas se hacían más grandes... porque si admitía que la niña me había gustado, estaba dándome cuenta que la mujer de hoy me estaba gustando más.
Aquella compañera de trabajo... no sabía como disculparse. En menos de cuatro días ya me había pedido perdón cada vez que se cruzaba conmigo. Y yo solo decía:
-Ey, todo bien... ya lo he olvidado.
Pero los rumores comenzaron a correr en la oficina. Y mis compañeros comenzaron hablar de ella... Los chistes malos siempre terminaban usando su condición sexual... Ella nunca lo había ocultado. Si bien en la empresa todos la querían nunca faltaba aquel desubicado que se burlaba de ella.
- ¿Por qué lloras? - Pregunte tímidamente aquella tarde cuando al entrar al baño me la encontré.
- No es nada - Y salió apresurada como huyendo de mí.
La seguí, pero un compañero me detuvo y me cargo con unos formulario.
- Acomódalos... el jefe los quiere para última hora del día - Ordeno él prepotente.
Cuando estaba retirándome de la oficina la vi subir al ascensor... corrí para subir con ella. Las dos en el mismo ascensor. Se notaba que no podía mirarme a los ojos. Vergonzosa.
- ¿Por qué llorabas? - Le pregunte acercándome a ella. Mi mano levanto su cara para mirar sus ojitos solitarios y melancólicos.
Insistió con que nada, mas su voz temblorosa me indicaba que había algo. Cuando salimos del edificio. Caminando hacía la estación del metro. Le Hable:
- Vamos a tomar un café y hablamos.
- De veras quieres tomar un café conmigo.
- ¿Por qué no?, ya vamos, Allí hay una confitería. Una café y una buena porción de pastel de chocolate te va a levantar el animo... - Se rió.
- No me gusta el chocolate.
Conversando con ella pude saber que era imposible para ella soportar las cargadas y bromas malsanas de sus compañeros hombres de la oficina. Hablaban siempre a sus espaldas de ella.
- Creo que son unos machistas estúpidos... y en otras palabras unos despechados... porque eres muy bonita y no pueden tener una mujer como tu.
- Crees que soy bonita - me pregunto, y bajo su mirada al pocillo de café. Y jugo con la cucharita.
- Eres hermosa. - y no le estaba mintiendo. Era una mujer muy interesante. Morena de ojos de fuego. Con un físico espectacular. Con carisma. Su piel sedosa. Si, era realmente bella.
De aquella charla resulto una amistad... Y se hizo común tomarnos un café a la salida del trabajo. Nos charlábamos todo... y hablábamos de todo. En menos de un mes se convirtió en la amiga perfecta. Ya había olvidado que había insinuado querer tener algo conmigo. Supongo que ella no lo podía olvidarlo. Como yo no podía olvidar a la hija del panadero.
Ya no podía seguir alejándome de la situación... era necesario verla. Y allí fui... apenas entre a la clínica me la encontré retirándose de su guardia...
-¡Uy que milagro! - Dijo, acercándose a mí. Y besándome en la mejilla.
- ¿Un café? - Pregunte, era una invitación. Que ella acepto. Fuimos a la cafetería de la clínica.
Y hablamos y hablamos... Y otra vez, hubo una interrupción... su celular sonó.
-¡Hola amor! Si llego a casa temprano... ¿ya preparaste la cena? - Hablaba ella.
No estaba casada, pero estaba todo dicho. Vivía con alguien. Pero no había dicho nada. Después de tanta charla no había dicho que estaba en pareja con alguien. Ni había nombrado a ningún hombre. Mi corazón se estaba partiendo, que forma más cursi de decir... me desilusione.
Corto y me miro riendo... y su sonrisa parecía agigantarse por la alegría.
- Perdona, era mi hijo... tiene 10 años... y parece que hoy hizo la cena. - ahora sabia porque esa sonrisa se agigantaba, era de orgullo de madre.
-¿Tu hijo? - Pregunte sorprendida.
Y ¡oh! Sorpresa, hacia dos años que había adoptado a un nene de la calle. Justo cuando se recibió. Respire. No sé por qué. Y sonreí.
Me invito a su casa a conocerlo y de paso a probar la cena... Era viernes. No trabajaba al otro día. Podría trasnochar dije...
Un pequeño de no más de un metro de alto, abrió la puerta y abrazo a su madre riendo.
- Mami, mami... hice tallarines con tuco. Y reía Feliz.
-¿Tu solito cocinaste? - Pregunto ella.
Una joven como de 23 años salió a nuestro encuentro. Con un delantal. Linda joven. Atractiva.
- Hola Betiana, la cena ya esta lista. Se me hace tarde para ir a ver a mi novio... así que me retiro.
Era la niñera. Pero la mirada de Betiana hacia ella me desconcertó. Recordé la mirada de Stella, mi compañera de trabajo cuando me miraba.
Pase una cena agradable, con un niño juguetón, muy inteligente y educado que no paraba de hablar de todo lo que había hecho en el día... Y yo solo lo miraba y reía. Era un torbellino aquel niño...
Como a las once de la noche. Betiana ordeno que se fuera a dormir. Y el niño obedeció... sin reprochar.
Recuerdo que a su edad, me enviaban a dormir a las 10 y yo peleaba por unos minutos más mirando tele.
Comenzó a levantar la mesa. Cortes le ayude llevando los platos a la cocina. Allí... ella dejo todo sobre la mesada...
- Mañana lavo todo. No soy buena con las tareas del hogar. Jajaja... - Dijo riéndose y acercándose a la cafetera... - ¿Un cafecito? - me ofreció.
En el living con mi café en mano... seguimos charlando de los años pasados. De nuestra vida actual... Creo que sentí la confianza como para comentar el asunto aquel de mi compañera y ahora amiga Stella.
- Ah, bueno... Resultaste liberal - Me dijo sonriendo. Seguí hablando del tema. De que consideraba a Stella como una buena amiga. Y que creía que ella aún seguía interesada en mi. Por su forma de mirarme a veces.
- Perdón, creíste que por hacerte su amiga, ella dejaría de gustar de vos... jajaja - Me hablaba seriamente pero sonriéndose - Te invito a salir, te dijo que le gustabas... y vos la rechazaste. y después te hiciste su amiga
- ¿Que hay con eso? - le pregunte buscando una respuesta a mi situación.
- La estas ilusionando, eso es lo que hay, le estas dando alas para soñar que puede pasar algo con vos.
- Pero no hago eso - replique enojada
- Por que no te pones en su lugar... miras las cosas desde sus ojos y sus sentimientos. - me dijo mientras se acercaba a la ventana.
"Ponerme en su lugar" no tenía que hacerlo... algo parecido me estaba pasando con ella. Y estaba abriendo mis ojos. No pude aguantar el llanto. Me estaba dando cuenta de que Stella podría estar sufriendo por mi culpa. Me miro y se acerco, se sentó a mi lado en el sofá. Y me acaricio sin decir una palabra. Me miraba fijamente... y yo no podía dejar de llorar...
- Tienes razón debo estar haciéndole daño... y ella es tan buena conmigo. - Le dije sollozando.
- Si no puedes corresponderle díselo. Adviértele que solo puedes ser su amiga. - y su mano trato de secar mis lágrimas. No me moví. Pero ella se alejo.
Un deseo recorrió mi cuerpo, mis labios gritaban en silencio por los suyos... mi piel suplicaba por la suya... una sensación de deseo irresistible hacia ella estallo en mi... Me desconocí. No era yo.
Me acerque a ella, quien había vuelto a pararse al lado de la ventana. Mis manos tomaron por detrás su cintura. Ella no se movió. Delicadamente la di vuelta. Mi mano derecha lentamente subió a su mejilla... y la acaricie... ella me miraba sin decir una palabra. Un silencio en la habitación me movía... Mis ojos se clavaron en los suyos... mi cuerpo se acerco levemente al suyo... mis senos rozaron los suyos. Sentí la sensación del deseo en mi vientre. Mi boca se acerco tímidamente a sus labios. Ella seguía allí inmóvil como esperando ese beso... y la bese. Y respondió. Su lengua busco la mía. Y se entrelazaron en un juego bucal besándonos.
Sus manos se movían en mis espaldas acariciándome. Nos estábamos besando. Allí en su living. No pronunciamos palabras. Nuestro deseo era quien hablaba por las dos... y fue quien nos condujo a su cuarto... y en su cama nos hicimos el amor. Una y otra vez, cansadas y extasiadas nos encontró el amanecer. La luz entro por la ventana y me sentí segura en sus brazos. La abrace más fuerte aún. Y ella beso mi frente. Y Hablo...
- Mi hijo se despierta temprano. Debo preparar su desayuno. Que vas a querer vos para desayunar - Y se levanto despacio. Soltándose de mis brazos.
La realidad cayo sobre mí como un balde de agua... Y no comprendía como podía haber actuado así. Como me había atrevido... jamás había pensado en algo así... y me había gustado. Me había fascinado estar en sus brazos, sus besos, sus caricias, su forma de gozar... mi goce por sus caricias. Por su boca. Ella se estaba vistiendo. Salte de la cama. Y comencé a vestirme sin hablar. Me miro y se acerco...
- ¿Estas incomoda? ¿o quizás confundida?
- No estoy confundida... creo que si me incomoda la situación. Nunca había estado con una mujer y recuerdo cada instante vivido con vos y me desconozco. - No podía mirarla a los ojos.
-¿No te gusto? - Pregunto, y levanto mi rostro para mirar mis ojos... buscando una respuesta.
- Si, me gusto - Lo dije serena. Pero en realidad, Mi mente comenzaba a preguntarse si Stella besaría como ella, si Stella acariciaría como ella. Si su piel pegada la mía me haría vibrar como la de Betiana lo había hecho. Estaba pensando en ella. En sus ojitos mirándome siempre. En sus manos tratando siempre de acercarse disimuladamente a las mías. Estaba pensando en Stella. En que era más bonita que Betiana. En que me quería. Y sentí el deseo imperdonable de que Stella hubiese sido Betiana haciéndome el amor.
Ella me miraba. Y me decía que yo le gustaba. Que era lesbiana. Que nunca se había fijado en mi. Pero cuando me vio en el shopping me encontró bella y le había gustado.
No podía quedarme más tiempo allí. No era ella quien me gustaba. Era Stella. Ella solo había sigo una ilusión de mi niñez. La mujer que yo quería en mis brazos era Stella. Y debía ir a buscarla a ella.
No podía explicarle lo que estaba sintiendo. Pues era muy complicado entenderlo yo misma. Solo sabia que me había equivocado... que confundida había esquivado mi destino. Debía volver a mi verdadero camino. Stella.
Me dejo ir. Me llamo por teléfono varias veces. Pero me negué a verla. Stella seguía cerca de mí... pero ahora sabia que era ella a quien yo quería tener en mis brazos. A quien debía enfrentar y decir... "Me gustas" Así como había avanzado a Betiana. Así con ese valor desconocido en mi, que me había hecho desconocerme por completo. Así debía avanzar a Stella. Así como ella un día me hablo en la oficina. Era mi turno.
La invite a ir al cine. Y en plena sala... a oscuras mirando la película... mi mano se poso en su pierna... me acerque a su oído y le susurre...
- ¿Aun te gusto?- Desconcertada me miro. Intentando hablar... - Ey, me gustas - Seguía mirándome sorprendida. Pero una sonrisa comenzó a dibujarse en su rostro.
- ¿De verdad? - Pregunto. A lo que conteste apretando su mano con la mía...
- Si, perdona que haya tardado en darme cuenta.
Que suerte la nuestra, ultima fila de butacas. Película mala. Pocos espectadores en la sala... Ocasión de un beso. y unas caricias.
Terminamos en su departamento. Amándonos toda la noche. Quemándonos de caricias. Bañadas en nuestro sudor del deseo. Sus caricias en mi piel quemaban, sus besos me elevaban en el éxtasis... Estaba gozando más que con Betiana. Y la estaba deseando más y más a cada segundo, y a cada beso de sus labios.
Desperté y Allí estaba ella con mi desayuno y una rosa. La manera más hermosa de despertar y ver a la persona que amas mirándote. Sonriéndote. Se acerco y beso mis labios.
- Buenos días, amor - me dijo y supe que la amaba. Que la hija del panadero solo había sido mi amor primero. Que ella era mi amor verdadero.
12, feb | 1 comentario jjaxxelweb En: Historias compártelo
Una simple historia de amor
“Los amores secretos, son eternos”, solía decirme mi abuela. Nunca entendí eso que me decía, hasta que lo viví.
Nos conocimos de casualidad, o quizás, el destino nos cruzo a propósito, Quien sabe. O a quien podría importarle. Nos miramos, y creo que fue amor a primera vista. Es increíble la cara de idiota que pone el ser humano cuando se enamora. Yo tenía esa cara de idiota cuando la vi. Y me la estaba viendo en el espejo de aquel gimnasio... No podía dejar de mirarla... y sentía que ella tampoco dejada de mirarme. Sentía esos impulsos incontrolables de acercarme a ella. De saberlo todo de ella. Pero algo me detuvo... no fue cobardía. Tal vez, fue aquel hombre musculoso que se acerco a ella y la beso apasionadamente delante de todos.
Yo siempre poniendo los ojos en donde no debo, pensé. Baje la cabeza, y me desaparecí del gimnasio. Aunque su imagen de mi cabeza no se borraba, ni podía olvidarme de su mirada clavaba sobre mi. Había decidido no averiguar nada de ella. Era estúpido, ilusionarme con alguien que tenía novio. Donde había ido a poner mis ojos. Por Dios, porque cupido siempre me estaba flechando así.
Creo que falte al gimnasio más de un mes, y aquella tarde cuando entre, mi amiga, se acerco con una sonrisa picara... como queriéndome decir algo, pero había demasiadas personas cerca como para decir una palabra. Apenas entramos a los vestuarios, lo largo así no mas.... “Me preguntaron por vos”. Y ahí, me contó, que una chica nueva en el gimnasio me había preguntado quien eras, pero que yo idiota me había desaparecido más de un mes.... No quería enterarme quien se había fijado en mi. Así que le dije que no estaba interesada. Mi amiga insistió. Diciendo, vos me preguntaste por ella el día que la conociste. Y después ella me pregunto por vos.
No entendía mucho, así que la deje que se explicará. Y entendí que no solo yo había quedado loca y enamorada a primera vista.
Por medio de mi amiga, nos conocimos en personas, ella nos presento. Comenzamos a salir. Todo parecía perfecto. Solo había un pequeño inconveniente, su novio, el musculoso. No quería dejarlo, aunque no lo amaba, seguía con el, ya que no tenía valor de enfrentarse a su familia y decirle que era una lesbiana y que no quería casarse con su novio.
Así que nuestra relación era demasiado secreta, solo nuestra amiga mutua lo sabía, para los demás solo éramos conocidas del gimnasio. Era feliz, pero sentía un vacío adentro que nada llenaba. Es que no soportaba tenerla siempre noche por medio en mi departamento. Odiaba no poder salir a los bares a tomar algo con ella. O solo ir a caminar, lo que cualquier pareja podía hacer normalmente. Nosotras no.
Solíamos discutir por esa cuestión, ya que yo quería blanquear las cosas, y ella no. Decía amarme más que a su vida. Pero cuando pedía que me demostrara su amor, dejando a su novio. Se armaba la guerra.
Y llego el día, se casó, y yo no lo soporte. Huí. No sería siempre la otra, su secreto más oscuro.... Amándola como la amaba, sabiendo que no la olvidaría, me fui....
Y los años pasaron, como deben pasar. Tuve relaciones cortas y largas, viví, ame, olvide y volví a amar. Pero aquel amor siempre estaba ahí en mi corazón, no dejándome avanzar, no dejándome amar totalmente.
Siempre me preguntaba que había sido de ella, casada, con hijos, una simple ama de casa, o si había cumplido sus sueños. Pero solo preguntaba nunca me animaba a volver a aquella ciudad a averiguar de ella, o a verla.
Mas de 30 años pasaron, ya estaba demasiado vieja, y sola, me había cansado de la rutina, Decidí tomarme unas vacaciones en la playa. Y cual sería mi sorpresa. Aquella amiga de mis años adolescentes ahí estaba, casada, y rodeada de nietos. En el mismo hotel, me reconoció enseguida... y se acerco.
Creo que pasamos mas de dos días sentadas en la playa contándonos nuestras vidas... Tanta melancolía y tanta alegría junta. Hasta que la nombro. Y el cielo se me nublo. No quería preguntar, pero mi amiga seguía siendo la misma, y me contaría todo de ella, sin que se lo pidiera.
“Su matrimonio no duro más de un mes, después que te fuiste, ella lo entendió. Era a vos a quien amaba. Pero te habías ido... Te desapareciste. Ni adiós a mi siquiera me diste. Se dijo mucho en la ciudad de ella, ya es la solterona del pueblo. Nunca más quiso salir con nadie. Y aunque no saben que es una lesbiana, siempre se dijo de todo de ella. Ya que dejo a su marido de la nada. Lo echo de su casa.”
Yo escuchaba, y no lo creía. Sola....estaba sola. Mi amiga insistía, “¿porque no volviste?” y no tenía respuesta. La verdad, es que creía que no me amaba, que era feliz con su marido. Que se yo lo que creí durante 30 años. Solo sobreviví.
Era increíble. Aun estaba sola, y aún me amaba. Mi amiga, seguía contándome, que ellas habían sido más amigas después que yo me desaparecí. Por eso sabía que aún seguía enamorada de mi.
Después de mas de 30 años, aun me amaba. Y yo sentía lo mismo.
Creo que no es difícil de adivinar lo que hice, así como un día me desparecí de su vida, así me aparecí en su puerta. Lo que sigue, debo hoy darle crédito a las palabras de mi abuela, es verdad, los amores secretos son eternos. Porque aun seguimos amándonos a pesar de los años.
12, feb | 1 comentario jjaxxelweb En: Historias compártelo

Aqui Ivana desde el centro de Argentina. Desde el mismisimo Imperio del Sur. Digo... Rio Cuarto. Cordoba. Quien Soy? Ah, ni idea... Solo alguien con ganas de escribir. Y de vivir.



